Gobierno del presidente Noboa oficializó la Política Nacional para la Reducción de la Morbi-Mortalidad Materna y Neonatal vigente hasta 2035

Napo, 12 de agosto de 2026

En Tena, provincia de Napo, el Ministerio de Salud Pública (MSP) presentó la Política Nacional para la Reducción de la Morbi-Mortalidad Materna y Neonatal 2026-2035, un instrumento estratégico impulsado por el Gobierno Nacional, orientado a fortalecer la respuesta integral sanitaria para proteger la vida y salud de mujeres antes, durante el embarazo, parto y puerperio, así como de los recién nacidos.

Su implementación busca acelerar la reducción de las muertes maternas y neonatales evitables, disminuir brechas de acceso a servicios de salud y garantizar una atención integral, continua, oportuna, segura, intercultural y centrada en las necesidades de mujeres, familias y recién nacidos.

El desarrollo de esta Política fue posible gracias al apoyo de organismos cooperantes como la Organización Panamericana de la Salud (OPS/OMS), el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF) y el Fondo de Población de las Naciones Unidas (UNFPA) quienes han contribuido en la construcción de esta herramienta y, a su vez, aportarán en su ejecución.

En este sentido, Juan Carlos Aveiga, ministro de Salud, señaló que esta política es un desafío que requiere compromiso del Estado, gobiernos locales, academia, comunidades y cooperación internacional. “Hoy trazamos una ruta y renovamos una esperanza: que toda mujer viva su embarazo sin miedo; que cada familia reciba a su hijo con alegría; y que cada recién nacido pueda crecer, soñar y construir su futuro”.

Por su parte, Nicolás Velarde, delegado de la Representación de OPS/OMS en Ecuador, destacó que este trabajo recibe un nuevo impulso con la reciente inclusión de Ecuador entre los países priorizados de la Estrategia para acelerar la reducción de la mortalidad materna en la Región de las Américas, liderada por la OPS, y el acompañamiento del Grupo de Trabajo Regional para la Reducción de la Mortalidad Materna (GTR), “lo que permitirá avanzar hacia una atención materna y neonatal oportuna, segura y equitativa”.

La política ha priorizado el fortalecimiento del primer nivel de atención promoviendo acceso oportuno al control prenatal, atención calificada del parto, cuidado esencial del recién nacido, seguimiento durante el puerperio y período neonatal, así como la identificación y manejo oportuno de factores de riesgo y emergencias obstétricas-neonatales. Asimismo, incorpora intervenciones basadas en evidencia para mejorar la calidad de los servicios e incluso potenciar capacidades del talento humano.

El representante de UNICEF en Ecuador, Arturo Romboli, puntualizó que, en la primera infancia, una decisión tomada a tiempo puede cambiar el curso de toda una vida. “Esa oportunidad comienza incluso antes del nacimiento: en cada control prenatal, en el acompañamiento a la madre y en un equipo preparado para atender el parto con calidad y respeto. Eso es lo que busca esta nueva política, proteger el presente y futuro de la niñez”.

De igual forma, Mario Iraheta, representante de UNFPA en Ecuador, añadió que “prevenir una muerte materna comienza mucho antes de una emergencia obstétrica, comienza cuando una mujer o adolescente puede ejercer sus derechos sexuales y reproductivos, acceder a información y servicios de calidad, decidir de manera libre e informada sobre su vida reproductiva y contar con métodos anticonceptivos modernos cuando los necesita”.

Para finalizar el evento, María José Pinto, vicepresidenta de la República, reiteró que el lanzamiento de esta Política no es el final del camino, es el comienzo. “En los próximos 90 días tendremos el plan de implementación, con metas, responsabilidades e indicadores, porque no queremos que esto se quede en un documento, queremos verlo en territorio, en las familias, en las madres regresando a sus hogares con sus hijos en brazos, en más niños y niñas creciendo”, concluyó.

El lanzamiento oficial de la Política Nacional para la Reducción de la Morbi-Mortalidad Materna y Neonatal representa un hito en salud, al consolidar el compromiso del Estado ecuatoriano con la salud y bienestar integral de las mujeres y los recién nacidos.